La magia de comer más despacio

La velocidad a la que comemos puede tener un gran impacto en nuestros resultados a largo plazo.

La magia de comer más despacio

Mucho se habla de lo que hay que comer pero poco de cómo hay que hacerlo.

Hoy hablaremos de lo segundo. Más concretamente sobre la velocidad con la que se recomienda comer, un factor clave a la hora de saciarnos antes (y de disfrutar más de las comidas).

Por ello, te propongo este ejercicio: la siguiente vez que estés delante de tu plato, pon tus 5 sentidos en el alimento que te estás llevando a la boca.

Para facilitarte dicha tarea, te propongo que mientras tengas comida en la boca, dejes los cubiertos encima de la mesa. No vas a seguir partiendo el resto del alimento en trozos pequeños, vas a dejarlos en la mesa. 

Vas a centrarte en masticar y en degustar lo que tienes en la boca.

Es más, quiero que no vuelvas a coger los cubiertos hasta que el sabor del último bocado haya desaparecido por completo. 

Al principio te sentirás más raro que un perro verde, sin embargo, con el tiempo te acabarás acostumbrando e irás comiendo menos cantidad a la par que disfrutarás más de lo que comes.

Esto se debe a que las señales de saciedad que se crean a lo largo del tracto digestivo tardan en llegar al cerebro aproximadamente unos 20 minutos. 

Durante ese periodo de tiempo, el cerebro se encuentra en un estado de “modo avión”. 

Es decir, el cerebro no recibe los WhatsApps que le envía el intestino.

Como sé que parece mentira que un truco tan tontorrón pueda tener relevancia a la hora de perder peso (y comer sano), ¡veamos qué es lo que dice la ciencia al respecto!

En un estudio de Rhode Island, los investigadores sirvieron una misma comida en dos ocasiones distintas a 30 mujeres en situación de normopeso. 

La comida siempre consistía en un generoso plato de pasta con salsa de tomate y un poco de queso junto con un vaso de agua.

En cada visita, los investigadores instruían a las participantes a que comieran hasta que se quedaran saciadas. La única diferencia es que en una visita les informaban que tenían que comer lo más rápido posible mientras que en otra les ordenaron que comieran despacio y que dejaran los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado.

Cuando los investigadores compararon la ingesta de calorías de ambos grupos (comer deprisa vs comer lento), obtuvieron las siguientes conclusiones:

  • Las mujeres que comían rápido consumían 646 calorías en 9 minutos.
  • Las mujeres que comían despacio consumían 579 calorías en 29 minutos.

“Bueno, pero eso solo son 67 calorías de diferencia. Tampoco es para tanto”

Por supuesto, son 67 calorías menos pero solo en una comida. ¿Y si este ejercicio también se llevase a cabo en el resto de las comidas? 

Entonces estaríamos hablando de cientos de calorías de diferencia mientras se come exactamente lo mismo. Pero aún hay más.

Además, otro hallazgo muy relevante de este estudio es que las mujeres que comían más despacio reportaban menos hambre a la hora. Por ende, parece que comer despacio no solo ayuda a consumir menos calorías en esa comida sino también durante el resto del día.

“De acuerdo, ya me queda claro que hay que comer despacio. A parte de dejar los cubiertos, ¿qué otros trucos me puedes dar?”

  • Come en un ambiente relajado y con pocas distracciones
  • Elige alimentos con mucha fibra (verduras y frutas).
  • Intenta “pausar” tu ritmo entre bocado y bocado. Aprovecha para respirar o para conversar con la gente que tienes al lado.
  • Fíjate un número mínimo de masticaciones por cada bocado.
  • Usa platos más pequeños.
  • Busca a otra persona que coma despacio e intenta acercarte a su ritmo.
  • Agéndate un hueco para comer. Intenta que la comida dure al menos 20 minutos. Estás alimentando a tu cuerpo y estás disfrutando de la compañía de familiares / amigos; esto también merece su debido tiempo.

¡Y una cosa más! No te agobies sino lo consigues de primeras. Es normal que te cueste implementar estos trucos porque llevas mucho tiempo comiendo de una determinada manera.

Por favor, no te martirices. De veras que no pasa nada. Tan solo te pido que cuando te vuelvas a acelerar, te vuelves a focalizar y vuelvas a dejar los cubiertos en la mesa.