No te hipoteques

Ante todo… póntelo fácil

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Está claro que vas a acabar comiendo comida basura. Por si no lo tenías claro, yo ya te lo hago saber.

Decir “no voy a volver a comer (inserte nombre del alimento que te haría vender a tu madre por un bocado)” es irrealista y te costará un atracón junto con una cascada de sentimientos negativos.

Asume que llegará un momento en el que lo comerás. Lo importante es elegir cuánto y de qué manera.

Primer consejo, fíjate límites. Si te pierden las cervezas, fíjate un límite semanal realista.

Segundo consejo, no te hipoteques. No metas al diablo (alimento que te vuelve loco) en tu casa. Te resultará más seductor que Brad Pitt / Megan Fox en ropa interior.

Ya sé lo que estás pensando, acabas de encontrar la laguna legal perfecta: “Javi, yo lo hago por los niños, ellos tienen que comer de todo”.

En primer lugar, no, tus hijos no tienen que comer de todo. Tus hijos deberían basar su alimentación en comida y no en guarrerías. Al menos eso es lo que debes procurar hacer si quieres reducir el riesgo de que sufran ciertas cosas chungas (diabetes, infartos, cáncer…) cuando sean mayores.

¿Y de quién es la responsabilidad de lo que entra en la casa? ¿De ellos? No, es tuya. O al menos debería ser así.

Conclusión, todos en casa se pueden beneficiar de una alimentación saludable.

Ahora bien, si tu te quieres seguir amparando en ellos para seguir comiendo tus galletas favoritas a las 23.30 cuando tienes tu momento de relax, no hay ningún problema; pero entiende que es la decisión que has tomado.

Si no te queda más testículos/ovarios que meter ese producto en casa, aún puedes tomar una serie de precauciones para no acabar asaltando la nevera a mano armada:

Intenta que sea en su versión original: con la versión light comerás más porque darás por hecho que no aporta kcals (lo cual es falso) y tu barrera de autocontrol se debilitará.

Intenta que sean raciones individuales. Mejor un twix que el pack de 5 kg de nutella.

No me malinterpretes, los dos productos son igual de asquerosos desde el punto de vista nutricional. Sin embargo, el twix te lo has comido y ya está. No hay más. Los 5 kg de nutella siguen estando al 98% lleno tras untarte dos tostadas.

En el caso de que sea una ración grande, coge una cantidad pequeña y ponla en un plato de postre. Aunque sea una cantidad pequeña. Somos seres muy visuales y nos saciamos más cuando vemos la comida en un plato.

Cierra el envoltorio y mételo en el armario. A ser posible en un lugar no muy visible y poco accesible (parte alta de armarios/frigorífico o fondo del frigorífico/congelador).

No mantengas el producto delante tuya porque te incentivará a comerlo.
Coloca las sobras en un tupper opaco. No hace falta que veas ese alimento cada vez que vayas a la nevera a por una manzana.

Evita tener mucha variedad del producto que te vuelve loc@ porque te será más complicado resistirte. Es decir, si te gustan las patatas fritas, cómpralas solo de un sabor y no de 5 distintos.

Aléjate de este tipo de productos en los eventos sociales. Intenta pasar el menor tiempo posible en la cocina o en la mesa donde los sirvan.

Póntelo fácil.

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