Dieta Española​

Aquí en España, nuestra alimentación está llena de sabores deliciosos y saludables. Según los estudios, seguimos lo que se conoce como la dieta mediterránea, que es sinónimo de una alimentación prudente y favorable para nuestra salud.

Nuestra alimentación ha cambiado con el paso de los años y en este artículo te voy a contar todo lo que debes saber sobre la dieta española.

Isabel Jorquera
Isabel Jorquera

Nutricionista online de la plataforma

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Cambios en el consumo de alimentos en España desde 1964

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El consumo de alimentos en España era muy diferente en 1964 al que conocemos hoy en día. En aquel entonces, nuestros abuelos y bisabuelos disfrutaban de una dieta basada en verduras, frutas, cereales, leguminosas y, por supuesto, el buen pan de cada día…

A medida que los años fueron pasando, las cosas comenzaron a cambiar. El aumento en la ingesta de carnes y la disminución en el consumo de pan, patatas y leguminosas, han sido algunos de los cambios menos satisfactorios que hemos experimentado. Parece que hemos ido abandonando aquellos alimentos que antes considerábamos básicos y de «poco prestigio».

Sin embargo, no todo es negativo en el panorama alimentario español. Afortunadamente, hemos aumentado nuestro consumo de frutas, lácteos y pescados, lo cual es una excelente noticia para nuestra salud. Estos alimentos nos brindan una gran cantidad de nutrientes esenciales y nos ayudan a mantener un equilibrio nutricional adecuado.

Dieta en España: Consumo de alimentos

Cereales y derivados: En España, los cereales y sus derivados han sido una parte importante de nuestra dieta desde hace mucho tiempo. Aunque en los últimos años ha habido una disminución en el consumo de pan, aún podemos disfrutar de una amplia variedad de productos hechos a base de cereales, como el arroz, la pasta o los cereales para el desayuno.

Azúcares y dulces: Los españoles tenemos debilidad por los dulces y los postres. Aunque no es la parte más saludable de nuestra dieta, no podemos negar que disfrutamos de un buen trozo de tarta o de unas deliciosas chucherías de vez en cuando. Eso sí, siempre con moderación, ¡que no queremos perder la figura!

Verduras y hortalizas: Afortunadamente, el consumo de verduras y hortalizas en España sigue siendo alto. Desde las clásicas ensaladas hasta platos tradicionales como la paella o el gazpacho, siempre encontramos la manera de incluir estos alimentos en nuestra dieta. Y no solo son deliciosos, también nos aportan una gran cantidad de vitaminas y minerales.

Legumbres: Aunque su consumo ha disminuido en los últimos años, no podemos olvidar lo beneficiosas que son para nuestra salud. Las lentejas, los garbanzos o las judías son una fuente de proteínas vegetales y fibra que no deberíamos dejar de incluir en nuestra alimentación.

Frutas: Somos afortunados de tener una gran variedad de frutas frescas durante todo el año. Desde las clásicas naranjas de Valencia hasta las jugosas fresas de Huelva, siempre hay una fruta que nos hace la boca agua. Además de ser deliciosas, nos aportan vitaminas y antioxidantes para mantenernos saludables.

Lácteos: Aunque el consumo de lácteos en España no es tan alto como en otros países europeos, seguimos disfrutando de productos como la leche, el yogur o el queso. Son una fuente importante de calcio y proteínas, así que no olvides incluirlos en tu dieta.

Huevos: Ya sea revueltos, fritos o en tortilla, los huevos son un alimento versátil y nutritivo. Son una buena fuente de proteínas y nos aportan vitaminas y minerales esenciales.

Carnes y derivados: ¡Un buen chuletón o unas deliciosas albóndigas no pueden faltar en nuestra dieta! Aunque se ha producido un aumento en el consumo de carnes en los últimos años, es importante recordar que debemos consumirlas con moderación y optar por carnes magras para cuidar nuestra salud.

Pescados: El consumo de pescado en España es tradicionalmente alto y no es de extrañar, teniendo en cuenta nuestra extensa costa. Desde el clásico pescado frito hasta los suculentos mariscos, siempre encontramos la forma de incluir el pescado en nuestra dieta. Nos aportan proteínas de alta calidad y ácidos grasos omega-3, beneficiosos para nuestro corazón.

Aceites y grasas: El aceite de oliva es uno de los pilares de la dieta mediterránea y en España lo sabemos bien. Utilizamos este delicioso aceite para cocinar, aliñar ensaladas y hasta mojar pan. Además de darle un sabor increíble a nuestros platos, nos aporta grasas saludables para nuestro organismo.

Bebidas: En este país tenemos una gran variedad de bebidas para acompañar nuestras comidas. Desde el tradicional vino hasta los refrescos o las cervezas, siempre encontramos algo que nos apetece. Eso sí, recuerda hidratarte principalmente con agua, que es la mejor opción para mantenernos saludables

La dieta Mediterránea en España

Características de la dieta mediterránea

Esta dieta mediterránea se basa en un alto consumo de verduras, hortalizas, frutas, cereales y leguminosas. Estos alimentos nos aportan una gran cantidad de hidratos de carbono, fibra, minerales y vitaminas antioxidantes, que son un auténtico chute de salud para nuestro organismo.

Pero eso no es todo, también se incluye un moderado consumo de lácteos y carnes. No es necesario comer kilos y kilos de carne para tener una dieta equilibrada, basta con consumirla en su justa medida. Además, dependiendo de la zona geográfica en la que te encuentres, se recomienda el consumo de pescado y aceite de oliva.

Y no podemos olvidarnos del vino, un poquito de vino en nuestras comidas no solo le da un toque especial, sino que también forma parte de esta dieta tan saludable.

Relación entre la dieta mediterránea y la salud

Está científicamente comprobado que seguir este tipo de alimentación está asociado a una menor incidencia de enfermedades crónicas degenerativas. Sí, así como lo oyes.

Al llevar una dieta rica en nutrientes provenientes de verduras, hortalizas, frutas, cereales y leguminosas, estamos protegiendo nuestro cuerpo de enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer.

Ejemplo de menú para un día en la dieta mediterránea

Desayuno:
– Pan integral con aceite de oliva y tomate.
– Un vaso de zumo de naranja natural.
– Una taza de café o té.

Media mañana:
– Una pieza de fruta fresca (por ejemplo, una manzana).
– Un puñado de frutos secos (nueces, almendras, etc.).

Almuerzo:
– Ensalada mediterránea (tomate, pepino, aceitunas, cebolla, queso feta).
– Filete de pescado a la plancha.
– Arroz integral como guarnición.
– Una copa de vino tinto.

Merienda:
– Un yogur natural.
– Un puñado de frutas secas (uvas pasas, ciruelas pasas, etc.).

Cena:
– Sopa de verduras casera.
– Ensalada mixta con atún.
– Una porción de tortilla de espinacas.
– Una rebanada de pan integral.

Antes de dormir:
Una infusión relajante (manzanilla, tila, etc.).

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