Dieta basal hospitalaria​

Es posible que hayas oído hablar más de una vez sobre la dieta basal hospitalaria pero, ¿Qué es y para quiénes está pensada? Te lo cuento, sigue leyendo.

Isabel Jorquera
Isabel Jorquera

Nutricionista online de la plataforma

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¿Qué es la dieta basal?

Dieta basal hospitalaria​

La dieta basal es básicamente el plan alimenticio que se sigue en los hospitales para los pacientes que están ingresados. Esta dieta está adaptada a las necesidades específicas de cada paciente en el momento de su hospitalización.

La dieta basal se basa en alimentos saludables y equilibrados. Nada de alimentos ultraprocesados o grasas saturadas. Aquí se potencian los alimentos vegetales: frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales y legumbres. Pero no se preocupen, también se puede incluir carne, pescado, huevo y lácteos si al paciente le apetece.

El objetivo de esta dieta es reducir el tiempo de hospitalización de los pacientes.

Tipos de dietas hospitalarias

Existen diferentes tipos de dietas basales hospitalarias, algunas de ellas son:

Dieta Basal Pediátrica

Adaptación de la dieta basal para la población infantil hasta los 14 años, modificando las cantidades y tipos de platos según las necesidades específicas de los niños. A veces, puede ser opcional según lo considere adecuado el pediatra.

Características Principales:

– Adaptada a niños: Modificación en cantidades y tipos de platos.

– Elección de Menú: Puede ser opcional bajo prescripción pediátrica.

Dieta Líquida

Es una dieta hipocalórica que incluye solo alimentos líquidos como zumos, caldos e infusiones. Suele ser insuficiente en energía y nutrientes, por lo que en algunos casos puede ser suplementada con Fórmula Enteral.

Indicaciones:

  • – Transición postoperatoria.
  • – Enfermedades agudas.
  • – Problemas de masticación/deglución.
  • – Patología gastrointestinal.
  • – Salida de nutrición parenteral.

Dieta Semiblanda

Consiste en alimentos semisólidos y de fácil digestión, baja en proteína animal y lactosa, y no incluye alimentos fritos, grasos o muy condimentos.

Indicaciones:

  • – Transición postoperatoria.
  • – Problemas de masticación/deglución.
  • – Patología digestiva.
  • – Último día de nutrición parenteral.

Dieta Blanda

Dieta de fácil digestión, moderadamente baja en grasas y fibra, sin frutas y verduras crudas, y sin alimentos fritos ni rebozados. Contiene leche y proteína animal de fácil digestión.

Indicaciones:

  • – Transición de nutrición artificial a dieta basal.
  • – Patología gástrica, biliar y digestivos leves.

Dieta de Fácil Masticación y Deglución

Dieta normal pero con textura modificada, eliminando alimentos duros y fibrosos, así como frutas y verduras crudas.

Indicaciones:

  • – Pacientes con problemas de masticación o disfagia.
  • – Pacientes sin dientes o con dentaduras defectuosas.
  • – Transición a dieta basal.

Dieta triturada

Dieta en la que todos los alimentos están triturados para evitar la necesidad de masticar. Suele ser monótona y se puede complementar con suplementos vitamínicos o energéticos si es necesario.

Indicaciones:

  • – Pacientes con problemas dentales o maxilofaciales.
  • – Pacientes debilitados o con disfagia.
  • – Transición de nutrición por sonda a alimentos sólidos.

Dietas de 1500 y 2000 Kcal

Estas dietas son bajas en grasas, colesterol y azúcares solubles. Adaptadas para proporcionar la cantidad de energía (calorías) necesaria según el estado del paciente, suprimiendo carbohidratos de absorción rápida y distribuyendo carbohidratos complejos a lo largo del día.

Indicaciones:

  • Control de glucemia (diabéticos).
  • Necesidad de restricción calórica.
  • Patologías que requieran una reducción de grasa.

Dieta Pobre en Residuos

Dieta baja en fibra y grasas, sin lácteos ni alimentos osmóticamente activos. Está diseñada para reducir el peso y volumen de las heces y retardar el tránsito intestinal.

Indicaciones:

  • – Cuadros diarreicos.
  • – Réducción del peristaltismo intestinal.

Dieta 70g Proteínas (Baja en potasio)

Dieta con restricción moderada de proteínas y bajo contenido en potasio, elaborada siguiendo normas específicas para reducir el potasio y sin incluir frutas y verduras crudas, salvo prescripción médica.

Indicaciones:

  • – Patología renal moderada.
  • – Nefropatía diabética.
  • – Patología hepática con necesidad de restricción proteica moderada.

Dieta Absoluta

Dieta prescrita para pacientes que deben estar en ayunas o que requieren otro tipo de apoyo nutricional no oral. 

Dietas Especiales

Dietas personalizadas y complejas que no encajan con las categorías anteriores. Requieren la intervención de un dietista-nutricionista para su elaboración y seguimiento.

¿Para quién está indicada la dieta basal?

Este tipo de dietas están diseñadas para cubrir las necesidades nutricionales de pacientes que han sido hospitalizados. No son planes para bajar o subir de peso por tu cuenta, aunque no quiere decir que no las puedas llevar a cabo.

Alimentos permitidos en la dieta basal

Base de alimentos vegetales: frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales, legumbres. Carne, pescado, huevo y lácteos según las preferencias del paciente. Proporción de nutrientes adaptada a las necesidades del paciente.

Alimentos no permitidos en la dieta basal

Entre los alimentos prohibidos en una dieta basal de hospital se encuentran los siguientes:

  • Bollería y galletas, cereales ultraprocesados, cacao saludable.
  • Zumos y batidos.
  • Refrescos por su alto contenido en azúcar.

Bebidas permitidas en la dieta basal

La dieta basal se busca priorizar los alimentos vegetales, como frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales y legumbres. Pero, ¿qué hay de las bebidas? Aquí te lo cuento:

1. Agua: El agua siempre es la mejor opción para mantenernos hidratados. Puedes beberla sola o con un poco de gas, siempre y cuando no haya contraindicaciones médicas.

2. Infusiones: Las infusiones son una excelente alternativa para añadir sabor a tu dieta basal. Puedes elegir entre una amplia variedad de opciones, como manzanilla, menta, té verde o rooibos. Recuerda evitar añadir azúcar o edulcorantes.

3. Caldos: Los caldos caseros, preparados con verduras frescas y sin sal, son una opción reconfortante y nutritiva. Puedes incluirlos en tu dieta basal para variar un poco el sabor y disfrutar de sus beneficios.

4. Batidos naturales: Aunque mencioné anteriormente que los batidos no están aconsejados en la dieta basal debido a su contenido de azúcar, podemos hacer una excepción si los preparamos de forma casera y sin añadir azúcares. Puedes hacer batidos de frutas con agua o leche vegetal, como plátano con fresas o mango con piña.

Menú basal de ejemplo siguiendo la dieta basal

ComidaAlimentos
DesayunoCafé descafeinado con leche desnatada. Pan integral con aceite de oliva.
AlmuerzoEnsalada mixta con lechuga, tomate, zanahoria y atún al natural. Filete de pollo a la plancha. Manzana de postre.
MeriendaYogur natural desnatado. Un puñado de nueces.
CenaPescado blanco al horno. Espinacas salteadas con ajo y aceite de oliva. Yogur desnatado con frutas.

Beneficios de la dieta basal hospitalaria

Algunos de los beneficios fisiológicos de la dieta basal hospitalaria son: Control del peso corporal, Redurección del tiempo de hospitalización.

1. Nutrición adaptada a tus necesidades

La dieta basal hospitalaria está diseñada específicamente para cada paciente, teniendo en cuenta sus necesidades nutricionales individuales. Esto significa que recibirás todos los nutrientes esenciales que tu cuerpo requiere para funcionar de manera óptima. ¡Nada de déficits nutricionales por aquí!

2. Alimentos saludables y equilibrados

En la dieta basal, se priorizan los alimentos vegetales como frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales y legumbres. Estos alimentos son ricos en vitaminas, minerales y fibra, lo que contribuye a mantener nuestro sistema digestivo en buen estado y fortalecer nuestro sistema inmunológico.

3. Control del peso corporal

Aunque la dieta basal no está diseñada específicamente para bajar o subir de peso, su enfoque en alimentos saludables y equilibrados puede ayudarte a mantener un peso corporal adecuado. Además, al evitar alimentos ultraprocesados y grasas saturadas, estarás promoviendo una alimentación saludable a largo plazo.

4. Reducción del tiempo de hospitalización

El objetivo principal de la dieta basal es acelerar la recuperación de los pacientes y reducir su tiempo de hospitalización. Al proporcionar una nutrición adecuada y adaptada a cada individuo, los procesos de cicatrización y regeneración se optimizan, permitiendo una recuperación más rápida y eficiente. ¡Nada mejor que salir del hospital lo antes posible!

5. Inclusión de alimentos variados

Aunque la base de la dieta basal se encuentra en los alimentos vegetales, también se permite la inclusión de carne, pescado, huevo y lácteos según las preferencias del paciente. Esto garantiza una mayor variedad de sabores y opciones, evitando la monotonía y favoreciendo la adherencia a la dieta.

Riesgos de una dieta basal hospitalaria

  • 1. Déficit de Micronutrientes:
    – Aunque una dieta basal está diseñada para ser completa, algunos pacientes pueden desarrollar déficits de vitaminas y minerales esenciales si no se monitorean adecuadamente.
    – Las personas con necesidades nutricionales específicas pueden no recibir suficientes nutrientes cruciales debido a la naturaleza general de la dieta.
  • 2. Inadecuaciones Calóricas:
    – Para determinados pacientes, las 2200 – 3000 kcal pueden ser insuficientes o excesivas, lo que podría llevar a pérdida o ganancia de peso no deseada y desequilibrio energético.

  • 3. Rechazo de Alimentos por Preferencias Personales:
    – Pacientes con restricciones alimentarias por motivos religiosos o personales pueden rechazar ciertos alimentos, lo que puede resultar en una ingesta inadecuada de nutrientes si no se realizan ajustes adecuados.
  • 4. Tolerancia y Digestión Inadecuadas:
    – La dieta basal puede no ser apropiada para pacientes con problemas digestivos específicos que requieren dietas de transición (e.g., dieta líquida, semiblanda, blanda), lo cual puede causar malestar gastrointestinal y otros problemas asociados.
  • 5. Problemas con la Electrodoméstica y Órganos Sensibles:
    – En pacientes con afecciones hepáticas, renales o cardíacas, la dieta basal podría no ser totalmente acorde a sus restricciones dietéticas específicas, lo que podría agravar sus condiciones preexistentes.
  • 6. Carencias en Pacientes Pediátricos:
    – Aunque hay una versión pediátrica de la dieta basal, las adaptaciones realizadas pueden no ser suficientes para cubrir las necesidades nutricionales específicas de ciertos grupos de edad, lo cual puede afectar negativamente el desarrollo y crecimiento.
  • 7. Riesgo de Consumo Inadecuado:
    – En pacientes debilitados, ancianos o aquellos con problemas de masticación y deglución, la dieta basal puede ser difícil de consumir. La falta de adaptaciones adecuadas puede llevar a una ingesta inadecuada de nutrientes y energía.
  • 8. Desequilibrios Psicológicos:
    – La falta de componentes gustativos atractivos y la monotonía de la dieta basal pueden influir negativamente en el apetito y el estado emocional del paciente, lo que puede llevar a un desinterés general por los alimentos.

Consejos para seguir una dieta basal de manera saludable

Personaliza tu dieta: Consulta con tu médico o nutricionista para que te indique los alimentos y las cantidades adecuadas para ti.

Prioriza los alimentos saludables: La base de una dieta basal son los alimentos vegetales. Asegúrate de incluir frutas, verduras, hortalizas, cereales integrales y legumbres en tu alimentación diaria. Estos alimentos te aportarán vitaminas, minerales y fibra para fortalecer tu sistema inmunológico y acelerar tu recuperación.

No olvides las proteínas: Las proteínas son esenciales para la reparación y regeneración de tejidos. Así que no te olvides de incluir en tu dieta alimentos como carne, pescado, huevo y lácteos si los toleras. Estos te proporcionarán los aminoácidos necesarios para una buena recuperación.

Controla el consumo de grasas y azúcares: Aunque las grasas y los azúcares son necesarios en nuestra alimentación, es importante consumirlos con moderación. Evita los alimentos procesados y opta por fuentes de grasas saludables como el aceite de oliva, el aguacate y los frutos secos. En cuanto a los azúcares, limítalos a las frutas y evita los refrescos y dulces.

Mantente hidratado: La hidratación es clave para el buen funcionamiento de nuestro organismo. Bebe suficiente agua a lo largo del día para mantener tu cuerpo en óptimas condiciones. Además, puedes complementarla con infusiones o caldos bajos en sodio para variar tu bebida.

No te saltes comidas: Es importante seguir un horario regular de comidas para asegurar un aporte constante de nutrientes. No te saltes ninguna comida y procura que sean equilibradas y variadas. Así ayudarás a tu cuerpo a recuperarse de manera más eficiente.

Evita el consumo de alcohol y alimentos procesados: Durante tu estancia hospitalaria, es mejor evitar el consumo de alcohol y alimentos procesados. Estos pueden afectar negativamente tu recuperación y prolongar tu tiempo de hospitalización.

Escucha a tu cuerpo: Cada persona es única y tiene diferentes necesidades. Presta atención a las señales de tu cuerpo y adapta tu dieta según lo que te haga sentir mejor. No te olvides de consultar con los profesionales de la salud si tienes alguna duda o inquietud.

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