Hambre emocional ¿Cómo combatirlo?

¿Has sentido alguna vez ese impulso irrefrenable de comer, sin realmente tener hambre?

Podrías estar padeciendo de hambre emocional, sigue leyendo y descubre todo lo que debes saber al respecto.

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Tabla de contenidos

Las emociones son como montañas rusas dentro de nosotros, nos hacen sentir vivos, nos llevan a la cima de la felicidad o nos sumergen en el abismo de la tristeza. Son esas chispas que encienden nuestro ser y nos hacen reaccionar de maneras inesperadas.

Pero, ¿sabías que estas emociones pueden influir en nuestra forma de comer?

El hambre emocional es ese impulso irresistible de buscar consuelo y satisfacción en la comida cuando nuestras emociones están fuera de control.

¿Por qué sucede esto? Bueno, cuando experimentamos emociones intensas como el estrés, la tristeza o el aburrimiento, nuestro cerebro libera sustancias químicas que nos hacen desear alimentos reconfortantes. Es como si buscáramos una especie de refugio en la comida, una forma de anestesiar nuestras emociones y sentirnos mejor, aunque solo sea por un momento.

El problema con el hambre emocional es que no se trata de una necesidad física real de comida. No es como cuando tu estómago ruge de hambre y necesitas alimentarte para sobrevivir. En cambio, es una respuesta psicológica, una forma de llenar un vacío emocional con comida.

Pero aquí viene lo interesante: el hambre emocional no es el enemigo, sino más bien una señal de que algo no está del todo bien en nuestro interior. Es como una alarma que nos indica que nuestras emociones necesitan ser atendidas y comprendidas.

Consecuencias del hambre emocional

  • Al consumir alimentos poco saludables en grandes cantidades, estamos poniendo en riesgo nuestro peso y nuestra salud en general. El exceso de calorías y grasas puede conducir a la obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y muchos otros problemas de salud.
  • Además, el hambre emocional nos lleva a comer sin control, lo que puede provocar trastornos alimentarios como el binge eating o el trastorno por atracón.
  • Cuando recurrimos a la comida como una forma de lidiar con nuestras emociones, estamos evitando enfrentar y procesar esos sentimientos de manera saludable.
  • Esto puede llevar a una dependencia de la comida para sentirnos mejor, lo que a su vez puede generar sentimientos de culpa, vergüenza y baja autoestima.
  • Por último, el hambre emocional puede convertirse en un ciclo vicioso, donde comemos para sentirnos mejor, pero luego nos sentimos peor por haber comido en exceso.

Diferencias entre hambre física y Hambre Emocional

Hambre FísicaHambre Emocional
Se produce cuando nuestro cuerpo necesita nutrientes.Se produce como una respuesta a nuestras emociones y sentimientos.
No ocurre constantemente, sino en momentos específicos cuando nuestro cuerpo necesita energía.Puede ocurrir en cualquier momento, independientemente de si nuestro cuerpo necesita nutrientes o no.
Se satisface con alimentos saludables y equilibrados.Se busca la gratificación inmediata y se tiende a elegir alimentos ricos en grasas y azúcares.
Se puede identificar por una sensación física en el estómago, como ruidos o vacío.Se puede identificar por un antojo repentino de alimentos específicos, como chocolate o helado.
Depende de factores como el metabolismo, la calidad de la alimentación y el ejercicio físico.Depende de factores emocionales y sociales, como el estrés, la tristeza o el aburrimiento.
Representa aproximadamente el 30% de nuestro peso corporal.Representa aproximadamente el 70% de nuestro peso corporal.

Estrategias para superar el hambre emocional

A continuación, te voy a compartir algunos consejos/estrategias para combatir el hambre emocional, toma nota:

  • 1. Acude a un profesional: Un nutricionista y/o psicólogo pueden ser tus mejores aliados en esta batalla contra el hambre emocional. Ellos te ayudarán a comprender que la comida no es la solución a tus necesidades emocionales y te enseñarán a identificar las situaciones que desencadenan ese hambre emocional.
  • 2. Relájate y respira: Cuando sientas esas ganas incontrolables de comer de manera inapropiada, tómate un momento para practicar técnicas de relajación y respiración. Con solo dos o tres respiraciones profundas, es probable que logres calmarte y resistir la tentación de comer compulsivamente.
  • 3. Controla tus impulsos: Aprende a diferenciar entre una necesidad fisiológica real y el impulso de comer para ocultar tus emociones. No te dejes llevar por el «me apetece» y sé consciente de lo que realmente necesitas.
  • 4. Distrae tu mente: Mantén tu mente ocupada con actividades que te gusten y te distraigan. Sal a dar un paseo, llama a un amigo, lee un libro o haz ejercicio. Cuando tu mente está enfocada en otras cosas, es más fácil controlar el hambre emocional.
  • 5. Alimenta tus emociones de manera saludable: En lugar de recurrir a la comida calórica y grasosa, busca alternativas saludables que te ayuden a gestionar tus emociones. Por ejemplo, puedes optar por comer frutas, verduras o tomar una taza de té caliente.